La Palabra Justa

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En el matutino La Nación del día de la fecha, la Asociación de Síndrome de Down de la República Argentina (ASDRA) publica el siguiente slogan: "Cuando decís 'mogólico' no estás insultando. Estás discriminando."
Al respecto caben algunas precisiones. En su primera acepción la palabra señalada refiere al oriundo de Mongolia, cuyos ojos rasgados constituyen un rasgo étnico. Análogamente, también se denomina mogólico al individuo que padece la enfermedad congénita conocida como Síndrome de Down.
Quien haya sido docente en aula durante los últimos quince años, recordará que un cronolecto de uso muy frecuente en  peleas o disputas entre adolescentes era y es, precisamente, “mogólico”. Hace ya bastante, lo usó públicamente un conocido y extinto ministro de Economía, quien debió retractarse por ello en carta de lectores.
A diferencia de los amigos de ASDRA, sostenemos que quien utiliza dicho lecto para aludir a otro, discrimina y ofende doblemente. Sabemos, por una parte, que cuando se interpela y considera a las personas por su déficit, la expresión siempre es peyorativa (“rengo”, “manco”, “sordo”, “mogólico”), ya que tiene un sentido claramente descalificante.
Así, por ejemplo, viejas conocidas son las palabras “tarado”, “imbécil”, “infradotado” que, como “mogólico”, remiten a una discapacidad intelectual.
El uso habitualmente oral de estos términos da curso al enojo, la ira, la violencia y entonces se convierte en insulto. Por lo tanto, discrimina e injuria al mismo tiempo.
El lenguaje que nos hace verdaderamente humanos, pues, debiera ser usado con propiedad. En especial, porque cuando defendemos los derechos de las personas con discapacidad para que accedan a una vida digna, integrada socialmente y con mayores márgenes de autonomía, también debemos  cuidar las expresiones lingüísticas que usamos para referirnos a ellas. La semántica de las  palabras es también un campo de lucha moral.

Beatriz Arbasetti
Presidente de la Asociación Paranaense de Síndrome de Down